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jueves, 27 de marzo de 2014

LA “PRUEBA DE LA P300” EN EL CASO DE MIGUEL CARCAÑO

En estos días se está levantando mucha polémica, por un lado, sobre la capacidad del potencial P300 para revelar si una persona reconoce determinada información y, por otro, sobre la vulneración de derechos fundamentales al aplicar esta prueba.

Respecto al supuesto de violación del derecho a la intimidad, en diversas publicaciones se dice literalmente  que “la prueba conocida como método potencial de evocación cognitiva, consiste en un análisis neurofisiológico de las respuestas sensoriales e internas, captadas mediante electrodos, que da el cerebro a diferentes estímulos como imágenes, frases y sonidos.   Se trata de una prueba, en el caso que nos ocupa, adoptada sin la voluntad del imputado,  supone una injerencia en el ámbito del derecho a la intimidad consagrado en el artículo 18 de nuestra norma mormarum". Esta afirmación carece de fundamento ya que la aplicación de dicha prueba requiere el consentimiento y, además, la colaboración por parte del sujeto (es absolutamente necesario prestar atención a los estímulos que aparecen, como explicaré más adelante).

Otros titulares aparecidos en los últimos días hacen referencia a que “el portavoz nacional de Jueces para la Democracia, Joaquim Bosch, ha considerado que la prueba de 'Potencial Evocado Cognitivo P300' o 'test de la verdad' puede vulnerar derechos "fundamentales" como el derecho a no declarar contra uno mismo de una persona imputada o su derecho a la intimidad, dado que se accede a sus recuerdos a través de este análisis”. A este respecto lo primero que se me ocurre es preguntarme si el que me tomen mis huellas dactilares, o una muestra de ADN, también vulnera ese derecho a la intimidad y, por otra parte, hasta qué punto el que se constate que para mi cerebro un estímulo resulta significativo es acceder a mis recuerdos (yo creo señor Bosch que son cosas diferentes).

Quizás por donde tendrían que venir los argumentos para reivindicar la necesidad de proteger los derechos humanos deberían ser por la falta de validez científica consensuada. Esta técnica adolece de un protocolo consensuado a la hora de aplicarla y sigue sin haber unanimidad sobre su de fiabilidad. Así los resultados obtenidos en diversas investigaciones varían enormemente en fiabilidad dependiendo del análisis utilizado: Lauwrance Farwell[1] habla de tasas de detección de culpables próximas al 90% (quien curiosamente posee un método patentado para su uso comercial, el conocido  Brain fingerprinting), Rosenfeld[2] del orden del 82% (uno de los primeros occidentales en publicar investigaciones sobre la P300 en el año 2002) y otros investigadores como Metens[3] hablan de porcentajes del orden del 47% (lo que estaría por debajo del azar).

Por si fuera poco, esas tasas de fiabilidad disminuyen si se durante la realización de la prueba el sujeto lleva a cabo algún tipo de contramedidas (por motivos deontológicos no me parece oportuno citar aquí cuales pueden ser esas contramedidas); también se pueden producir falsos positivos (considerar a alguien culpable siendo inocente) ya que recordemos que esta prueba da resultados positivos ante estímulos significativos para el sujeto y también ante estímulos novedosos (la selección de estímulos adecuados es fundamental como veremos); además se pueden inducir falsos recuerdos al sujeto según las preguntas planteadas y la información facilitada momentos previos al interrogatorio; por otra parte es difícil tener garantías de que la información incluida en los estímulos de sondeo solo sea conocida por el culpable; y también sabemos que cuanto más tiempo transcurra entre el evento y la prueba la fiabilidad de la misma disminuye[4].



Por otra parte en estos días diversos “expertos” en el ámbito de la medicina no han hecho más que enturbiar o mezclar aspectos referentes a esta prueba, y son muy pocos los que tienen claro que para su correcta aplicación hay que seguir estrictamente un determinado protocolo (no dudo que así lo está haciendo el equipo liderado por el neurólogo y neurofisiólogo clínico José Ramón Valdizán).

Pero, por todo ello, ¿debemos descartar esta prueba en casos como el de Miguel Carcaño? Mi opinión es que NO, y que todas las tecnologías que puedan arrojar algo de luz a este caso bienvenidas sean (pensemos en los familiares de Marta del Castillo).

Como últimamente (a través del formulario de uno de mis blogs) he recibido solicitudes de información sobre esta prueba, voy a tratar de plasmar aquí los puntos que considero más relevantes. Vayamos poco a poco.

Los potenciales evocados son respuestas eléctricas del sistema nervioso producto de la aplicación de un estímulo. El potencial eléctrico que se registra consiste en una secuencia de ondas, ligadas temporalmente al estímulo que las provoca, por lo que cada una de ellas posee una latencia, amplitud y polaridad específica. El potencial evocado supone, por tanto, una modificación del potencial eléctrico en el sistema nervioso en respuesta a una estimulación externa (por un estímulo auditivo, visual, mecánico o eléctrico) o a un evento interno como una actividad cognitiva (atención, la preparación motora, etc.) y se puede detectar a través de técnicas como la electroencefalografía (EEG) o la electromiografía (EMG). En relación con el órgano sensorial estimulado hablaríamos de Potenciales Evocados Visuales (PEV), Potenciales Evocados Auditivos (PEA), Potenciales Evocados Somatosensoriales (PESS) y Potenciales Evocados Motores. Por otra parte estarían los Potenciales relacionados con eventos (ERP) y entre ellos los Potenciales Evocados Cognitivos P300 (otros serían los VCN  y los MMN).

La “prueba de la P300” se obtiene a través de un EEG y mide la actividad eléctrica del cerebro cuando un individuo se expone a un estímulo (visual, auditivo, etc.). Para ello se utiliza un casco provisto de una serie de electrodos y el sujeto debe concentrarse en una pantalla donde aparecen ciertas imágenes, palabras y/o sonidos. Las señales recogidas por los electrodos son amplificadas y presentadas en un monitor.

La tasa de precisión de esta prueba aumenta cuando se hace uso junto al protocolo GKT (Guilty Knowlwdge Test) o Test de Conocimiento Culpable. Diversos estudios sobre la efectividad de la onda P300 empleando la prueba de conocimiento culpable muestran niveles altos de exactitud en la clasificación de los sujetos como culpables o inocentes (Rosenfeld, Angell, Johnson y Qian, 1991)[5]. Esta prueba tiene una base teórica sólida y se basa en el reflejo de orientación ya tratado por investigadores como Paulov y Sokolov (Paulov, 1927; Sokolov, 1963). Digamos que la prueba de conocimiento culpable conlleva una forma de interrogatorio presentándole al sujeto cada pregunta con un formato de respuesta múltiple. Cada pregunta hará relación a un único detalle del crimen y todas las alternativas que se presenten deben ser igualmente plausibles, pero sólo una de ellas se referirá al delito tal y como ocurrió.

A la hora de diseñar esta prueba hay que ir alternando 3 tipos de preguntas distintas (irrelevante, relevante y pregunta control que para esta prueba suelen denominarse estímulos neutros, estímulos sonda y estímulos “target” o “diana”). Lo fundamental a la hora de diseñar los distintos estímulos es tener claro qué  detalles conoce la persona que ha cometido el delito y que no pueden conocer las personas inocentes (importante al diseñar la prueba tener en cuenta qué informaciones se han filtrado por la prensa, internet o televisión).

Veamos los detalles referentes a los 3 tipos de estímulos:

-         Los estímulos neutros (o irrelevantes) son palabras e imágenes irrelevantes que ayudan a establecer la línea base desde la que poner a prueba las diferentes reacciones. Son los estímulos de control para que no haya ninguna respuesta P300 (palabras, frases o fotos irrelevantes para la persona; que no tengan que ver con el delito; que no signifiquen nada para el sujeto; cosas que no conoce; cosas que no le resultan relevantes). Estos estímulos proporcionan una media respecto a la información que no conoce. Para asegurarse que el sujeto no reconozca estos estímulos el mejor método es inventárselos y teniendo en cuenta que no deben resultar novedosos o llamativos (formaran entre el 70 y el 80% de los estímulos a presentar).

-         Los estímulos sonda o de sondeo contienen información relevante sobre el crimen, pero que el sujeto no tiene forma de conocer a menos que lo haya presenciado. Es la información correspondiente al crimen que solamente es posible que conozca el autor de los hechos. Estos datos hay que extraerlos del informe policial (constituirán entre el 10-15% de los estímulos) y se espera que sólo activarán una P300 precisamente los sujetos culpables. Este grupo de estímulos constituiría los estímulos experimentales.

-         Los estímulos diana (targets o blancos) contienen información que sabemos que el sujeto conoce; datos sobre el delito de los que le hemos informado, o de los que tiene constancia por otra fuente (informaciones sobre el crimen que han aparecido en prensa o en otros medios); datos que sabemos que conoce sin duda alguna. El objetivo de los estímulos diana es provocar una respuesta cerebral que indica que no hay anomalías en el cerebro (deterioro cognitivo, etc.) y que conoce esos datos. Estos datos se le deben proporcionar al sujeto justo antes de someterse a la prueba. Estos estímulos activarán una P300 durante la prueba tanto en sujetos culpables como inocentes. (la proporción de este tipo de estímulos varia entre el 10 y el 15%). Este grupo de estímulos constituiría los estímulos de control para una respuesta positiva.

Como esta prueba requiere que el sujeto preste atención a los estímulos, y para mantener la concentración, se les pide a los sujetos que aprieten un botón cada vez que aparece un estímulo. Por ejemplo, deben apretar el botón izquierdo cuando aparece un “blanco” (las palabras que previamente han tenido que memorizar); para todos los demás estímulos deben apretar el botón derecho (irrelevantes y de sondeo). El propio ratón del ordenador puede servir configurando el programa correspondiente.

Por otra parte todos los estímulos han de ser vistos en varias ocasiones a lo largo de la prueba (blancos, irrelevantes y de sondeo) llegándole a mostrar entre 2000 y 3000 estímulos. Primero se miden las respuestas cada una de las veces en que aparece el estímulo y luego se hace una media de los voltajes aparecidos como respuesta a los mismos estímulos.

También es relevante decir que la señal eléctrica P300 está fuera del control consciente (dato importante ante casos de psicópatas, sociópatas y similares).

En algunos casos interesa sustituir el interrogatorio GKT estándar –que pregunta por el conocimiento de un hecho- por una versión propuesta por Bradley y sus colaboradores (Bradley y Warfield, 1984; Bradley y Rettinger, 1992). En esta modificación, GAT (Guilty Actions Test), las preguntas que se le hacen al sujeto son sobre acciones supuestamente cometidas por él. Esta prueba es más adecuada en determinados casos, como por ejemplo cuando el grupo de inocentes posee información sobre el crimen (las personas pertenecientes al grupo de inocentes con información, no mentían cuando contestaban las preguntas del interrogatorio, aunque sí conocían la respuesta “correcta”).

Estoy seguro que el personal especializado del Grupo de Análisis de Conducta de la Policía Judicial y el equipo que está llevando a cabo esta prueba, conocen perfectamente las posibilidades y limitaciones de la misma. La prueba no va a arrojar certeza absoluta (e incluso aunque así fuera, si el cadáver fue arrojado por ejemplo a un río, no habría garantías de localizarlo), pero podría dar pistas para retomar la búsqueda y, como muy bien declaró en su día el doctor Valdizán, esta prueba puede servir para acotar la búsqueda: “para buscar” y “para descartar” donde no hacerlo. Estoy seguro que las Fuerzas de Seguridad del Estado (Policía y Guardia Civil) tienen suficiente información útil para confeccionar todo el protocolo que proporcione mayor fiabilidad a la prueba. Dejemosles trabajar.


(*)Si estás interesado en saber más sobre los prolegómenos de esta prueba, puedes descargarte mi artículo "La neurociencia al servicio de la seguridad nacional. La prueba de la P300".


[1] Farwell, L.A.,& Donchin, E. (1991). The truth will out: Interrogative polygraphy (“lie detection”) with event-related brain potentials. Psychophysiology, 28(5), 531-547
[2] Rosenfeld, J.P., Soskins, M., Bosh, G., & Ryan, A. (2004). Simple, effective countermeasures to P300-based tests of detection of concealed information. Psychophysiology, 41, 205-219.
[3] Mertens, R.,& Allen, J.J.B. (2008). The role of psychophysiology in forensic assessments: Deception detection, ERPs, and virtual reality mock crime scenarios. Psychophysiology, 45, 286-298
[4] Polich, J. (2007). Updating P300: An integrative theory of P3a and P3b. Clinical Neurophysiology, 118, 2128-2148.
[5] Rosenfeld, P. J., Angell, A., Johnson, M. M., & J. Qian (1991). An ERP-based, control-question lie detector analog: Algorithms for discriminating effects within individuals’ average waveforms. Psychophysiology, 28, 319–335.

miércoles, 2 de octubre de 2013

DETECCIÓN PSICOFISIOLÓGICA DE LA MENTIRA

Recordemos que en la detección del engaño podemos encontrar 3 tipos de indicios: verbales, no verbales y fisiológicos. La actividad fisiológica que se supone que acompaña al hecho de mentir ha sido motivo de estudio y controversia desde tiempos ancestrales. Se trataría de diseñar una herramienta capaz de medir el engaño de una forma indirecta, ya que un patrón de actividad fisiológica directamente relacionado con la mentira no existe (nuestra nariz no se alarga como la de Pinocho).
Así han ido apareciendo las mal denominadas “máquinas de la verdad” para detectar mentiras, cuando en realidad lo que detectan son cambios en la actividad fisiológica o psicofisiológica que acompaña a la mentira (traducido a señales emocionales, cambios en parámetros de la voz, cambios en la actividad de áreas y estructuras cerebrales, en los patrones de temperatura, etc). Entre estas herramientas las más significativas son el polígrafo, el analizador de estrés de voz, el EEG para la medición de las ondas cerebrales P300, el termógrafo (termografía facial), la Resonancia Magnética Funcional (fMRI) o tecnologías de seguimiento ocular (eye-tracking).


martes, 1 de octubre de 2013

EL POLÍGRAFO

BREVE HISTORIA DEL POLÍGRAFO

Como sabemos el polígrafo es un tipo particular de instrumento de medición utilizado para el registro de respuestas fisiológicas.

Su origen se remonta a principios del siglo XIX con el criminólogo italiano Lombroso, que utiliza el pletismógrafo para medir la velocidad del pulso y el volumen sanguíneo durante los interrogatorios criminales.

Sin embargo, se considera que fue William Moulton Marston (1917) el padre del polígrafo moderno. Marston señaló que existe una alta correlación entre las mentiras y los cambios en la presión sanguínea. Basadas en sus investigaciones, se llegó a establecer de utilidad la prueba relevante-irrelevante (RIT). Esta prueba conlleva incluir dos tipos de preguntas diferentes en el cuestionario a aplicar: preguntas relacionadas y preguntas no relacionadas con el delito.


John A. Larson, en 1921, construye un precursor del polígrafo moderno, que registra la presión sanguínea, la velocidad del pulso y la respiración.

En España, Emilio Mira (1932) recoge el descubrimiento de Larson en su libro Manual de Psicología Jurídica. Mira crea una máquina que le permite obtener datos gráficos sobre la situación emocional y el control motor del sujeto.

Por su parte, John E. Reid incorpora una novedad al interrogatorio utilizando el polígrafo, la prueba de la pregunta control (CQT). Además, Reid considera necesario incluir diversos tipos de información para valorar las respuestas al polígrafo. Así, él tiene en cuenta los síntomas conductuales del entrevistado, los antecedentes y las medidas poligráficas.

Cleve Backster crea una escala numérica para puntuar los registros, de modo que diferentes examinadores llegan a la misma conclusión sobre un mismo protocolo, lo que supone un gran avance para la fiabilidad del polígrafo (Clifton, 1991).

Otro avance fue la incorporación de la medición de la actividad electrodermal.


D.T. Lykken ((1959, 1960, 1988, 1991, 1998) desarrolló y describió la prueba de información oculta o prueba de conocimiento culpable (GKT). Prueba basada en la respuesta o reflejo de orientación científicamente demostrada por Paulov (1927) y Sokolov (1963) entre otros. Este reflejo ocurre cuando alguien se enfrenta a un estímulo personalmente significativo o novedoso para él.
 
Como sabemos los polígrafos modernos registran las variaciones de la presión arterial, el ritmo cardíaco, la frecuencia respiratoria y la respuesta galvánica o conductancia de la piel.


FUNCIONAMIENTO DEL POLÍGRAFO

El polígrafo mide los cambios que se producen en la respiración, actividad electrodermal, presión arterial y ritmo cardiaco ante las diversas preguntas planteadas.

Estas respuestas se generan ante determinadas preguntas que se realizan al sujeto sometido a la prueba.

En los polígrafos actuales estos datos se pueden ver reflejados en la pantalla de un ordenador, para que puedan ser interpretados por un experto (por tanto sería el poligrafista el verdadero detector de mentiras).

 La aplicación de una prueba poligráfica conlleva la elaboración previa de un cuestionario de preguntas.

La persona que lleva a cabo la prueba debe estar formada en el ámbito de la entrevista policial, y del interrogatorio, y haber establecido de antemano 3 tipos de preguntas diferentes a lo largo del cuestionario: preguntas irrelevantes,  preguntas relevantes y  preguntas control.

ANALIZADORES DE ESTRÉS VOCAL

En este caso, la detección del engaño sería posible observando las variaciones en los patrones de microtemblores de la voz que ofrecerían dichos aparatos.

Estos analizadores han ido apareciendo en el mercado bajo distintas denominaciones (no se incluyen las múltiples marcas bajo las que se han comercializado):
-          PSE (Psichological Stress Evaluator) o Evaluador del Estrés Psicológico.

-          PSA  (Psichological Stress Analysis) Analizador de Estrés Psicológico.

-          VSA (Voice Stress Analysis) o Analizador de Estrés de Voz.

-          CVSA  (Computer Voice Stress Analysis) Analizador de Tensión de Voz Computorizado.

-          LVA (Layered Voice Análisis) Analizador de voz por capas.

BASE TEÓRICA
En situaciones de estrés el cuerpo se prepara para la lucha o huida, cambiando su actividad muscular para adaptarla en términos de respuesta inmediata a la nueva situación. Todos los músculos sufren cambios importantes, incluidos los de la garganta y la laringe afectando, en este caso, a las vibraciones de las cuerdas vocales (y por tanto a su frecuencia).

En condiciones normales, al hablar, los músculos de la garganta y la laringe producen unos microtemblores que podrían ser detectados por determinados equipos. La activación que experimenta un individuo al mentir generaría una tensión que haría que dichos microtemblores desaparecieran.
Se basaría en el mismo principio que el polígrafo, pero la respuestas fisiológicas medidas serían diferentes: índices de voz como la intensidad, la frecuencia, el tono, armónicos o microtemblores.

Los instrumentos necesarios conllevan el empleo de micrófonos conectados a ordenadores con el software correspondiente .


VENTAJAS:
-           técnica no invasiva y encubierta (sujeto no consciente de ser evaluado
-           la información se pude recopilar rápidamente

LIMITACIONES:
-           detecciones en muchas ocasiones inexactas;
-           no se puede aplicar la prueba CQT (prueba de la pregunta control) sin tener información sobre el examinado, y sin acordar esas preguntas previamente (no posible en casos típicos de compañías aseguradoras);
-          -si se aplica un RIT (prueba de la pregunta relevante-irrelevante) no se tendrían en cuenta las diferencias individuales.

lunes, 30 de septiembre de 2013

POTENCIALES EVOCADOS (ONDA P300)

En los últimos años, algunos estudios muestran que medidas directas del procesamiento cognitivo, como la medida de ondas cerebrales, pueden convertirse en un instrumento poderoso para inferir la culpabilidad de un sospechoso. Una de estas ondas, la P300, es de interés para las investigaciones sobre detección del engaño.

La denominación (P300) de estas ondas se debe a que aparece su típico pico después de 300-1000 msg desde el inicio del estímulo.

Las primeras investigaciones sobre esta onda y su relación con el engaño se iniciaron en Japón, publicándose el primer artículo en 1986 (Nakayama, 2002). El primer estudio en inglés se realizó en 1988 (Rosenfeld, 2002).

Las tasas de precisión aumentan cuando se hace uso de esta técnica junto al protocolo GKT (Test de conocimiento culpable).

BASE TEÓRICA
Los potenciales evocados se pueden detectar a través de técnicas como la electroencefalografía (EEG) o la electromiografía (EMG).

La P300 aparece reflejada en el EEG cuando a una persona se le presentan una serie de estímulos y uno de ellos le resulta especialmente significativo. Ocurre en respuesta a estímulos personalmente significativos para el sujeto, y aparecen como reflejo de orientación.
Según los estudios de Rosenfeld y su equipo, ante el ítem significativo de cada pregunta, la P300 recogida por un EEG muestra determinadas características en su tamaño y amplitud que no aparecen ante los demás ítems.

LIMITACIONES DE LA TÉCNICA
Limitada aplicabilidad de la prueba por problemas de selección de los estímulos críticos reconocibles para los culpables y que no lo sean para los inocentes (riesgos de la fuga de información crítica).


El transcurso de un tiempo excesivo puede hacer que los examinados culpables no recuerden determinada información. Así sólo 3 de los 8 examinados culpables eran diagnosticados correctamente en una situación de retardo de 7-14 días, frente a 12 de 13 en la condición óptima de retardo, es decir inmediatamente después de haberles dado la información a ocultar (Ronsenfeld, Angell, Johnson, Qian, 1991).

Según Rosenfeld, Boroschak y Furedy (2006) la tasa de precisión es alta (90%) cuando el test de conocimiento culpable contiene información altamente significativa para el sujeto (ej. su nombre), pero baja (40%) cuando hay que ocultar información menos significativa (ej. nombre del experimentador). Por tanto, esta prueba solo debe emplearse cuando dispongamos de detalles críticos altamente significativos para los sujetos.

Además las pruebas de EEG son muy intrusivas y conllevan incomodidad para los examinados, que tienen que colocarse, según el modelo de equipo empleado, un gorro de hasta 128 electrodos. Otro inconvenientes es que las mediciones se tienen que llevar a cabo en laboratorio y no pueden llevarse a cabo sin la colaboración del sujeto.
 
 
UTILIZACIÓN DE ESTA TÉCNICA EN ESPAÑA A NIVEL FORENSE
 
El 15 de diciembre de 2013 saltaba la noticia, en todos los periódicos y medios de comunicación españoles, de que la policía iba a aplicar por primera vez esta técnica para intentar esclarecer un crimen en la localidad zaragozana de Ricla (Pilar Cebrián, de 51 años, desapareció en abril de 2012, y su marido Antonio Losilla, principal sospechoso, tardó casi un mes en denunciarlo).
 
Uno de los primeros investigadores en poner en marcha esta prueba en EE.UU fue Lawrence Farwell, quien se sorprendió gratamente al saber que la experiencia se iba a llevar a cabo por primera vez en España. El científico estadounidense recuerda perfectamente la primera vez que en Estados Unidos esta técnica se convirtió en decisiva para condenar a alguien. Fue en 2000, con James B. Grinder, acusado de la violación y homicidio de Julie Helton en 1984 en Macon (Misuri), en el corazón del país.
 
Farwell asegura que ha sometido a este método a un centenar de sospechosos y que solo en una ocasión sirvió como prueba ante un tribunal. Fue con Terry Harrington. En este caso, la prueba sirvió para sacarle de la cárcel en la que había permanecido 23 años por un crimen que no cometió.
 
 

En España, con posterioridad al caso de Pilar Cebrian, esta prueba ha sido aplicada en diversas ocasiones para ayudar a clarificar y resolver casos judiciales como el del asesinato y desaparición de Marta del Castillo  (véase en este mismo blog la entrada “La prueba de la P300 en el caso de Miguel Carcaño”) o la desaparición de Julio Cordón.
En el caso de Julio Cordón, la Audiencia Nacional, a finales de septiembre de 2014, autorizó registrar la actividad cerebral del exjefe militar de los Grapo, Fernando Silva Sande, mientras se le presentaban una serie de imágenes de los lugares donde pudo haber enterrado el cadaver. Recordemos que el presidente de la aseguradora Previasa (Zaragoza) fue secuestrado y asesinado por la banda terrorista en 1995 y que, por lo tanto, ha transcurrido mucho tiempo desde entonces. El motivo principal para aplicar esta prueba era encontrar pistas que ayudaran a acotar la zona de búsqueda de los restos de Cordón, enterrado en el Mont Ventoux en Francia, según la versión que había ofrecido por el propio terrorista.
 
(*)Si estás interesado en saber más sobre los prolegómenos de esta prueba, puedes descargarte mi artículo La neurociencia al servicio de la seguridad nacional. La prueba de la P300. 


domingo, 29 de septiembre de 2013

IMÁGENES OBTENIDAS POR RESONANCIA MAGNÉTICA FUNCIONAL (fMRI)

Esta técnica estaría dentro de las líneas de investigaciones basadas en reacciones cognitivas (no en la medida de emociones) y consistiría en tratar de detectar la mentira a través de la medición de la actividad de determinadas estructuras y áreas del cerebro.
 BASE TEÓRICA
-          Supuestamente mentir exigiría mayor esfuerzo cognitivo que decir la verdad y consumiría mayores recursos.
-           El mayor esfuerzo conlleva mayor actividad en determinadas estructuras y áreas del cerebro con los consiguientes cambios en el flujo de sangre y consumo de oxígeno en esas zonas.
-           Esos cambios se pueden medir a través de las imágenes del escaner de resonancia magnética (fMRI).
-           La fMRI emplea como base la llamada “técnica de sustracción cognitiva”.
 
TÉCNICA DE SUSTRACIÓN COGNITIVA
- Si una persona dice la verdad, se activarán ciertas áreas de su cerebro; pero si miente, se activarán posiblemente las mismas áreas de su cerebro, además de otras para inhibir determinadas acciones que pudieran delatarlo, como por ejemplo mostrar una expresión de miedo.

- Si tomamos ambos resultados y los restamos, obtendremos los centros del cerebro activados durante una mentira, o técnicamente, los centros del cerebro relacionados con la decepción.
LIMITACIONES DE LA fMRI

-          Elevado precio de los escáneres.
-          Duración de la prueba con fines de detección de mentiras (1 hr y varias horas para el análisis de datos).
-          Experiencia incómoda para el sujeto (estrechez, oscuridad, ruido, sin moverse).
 -          No es aplicable en personas embarazadas, con claustrofobia o  con algún tipo de objeto metálico en su cuerpo (alambres y tornillos en sus huesos, balas, etc).
-           Las investigaciones sobre detección del engaño por este procedimiento se encuentran todavía en su etapa inicial.

(*)Para un análisis más en profundidad sobre las posibilidades y limitaciones de esta técnica, puedes descargarte mi artículo titulado "Una mirada a la detección de mentiras empleando fMRI"

jueves, 26 de septiembre de 2013

TECNOLOGÍA EYE-TRACKING



Las tecnologías eye-tracking consisten en un proceso para evaluar, bien el punto donde se fija la mirada, o bien el movimiento del ojo en relación con un estímulo. Este proceso es utilizado para la investigación en diversos campos: visual, psicología, lingüística, marketing y publicidad (para el diseño de productos) y otros.

Existen diversos sistemas para determinar el movimiento de los ojos. La extensa mayoría de diseños actuales consisten en seguidores de ojos basados en vídeos. Una cámara enfoca los ojos (o al menos uno de ellos) y graba sus movimientos, mientras el sujeto mira una serie de estímulos. Los seguidores de movimiento ocular más modernos emplean el contraste para localizar el centro de la pupila y crear un reflejo de la córnea a través de una luz infrarroja que se refleja en los ojos y es captada por la cámara de video (u otro sensor óptico). La información recogida se analiza para extraer los movimientos oculares y los cambios en esos reflejos. 


Para poder interpretar la información que recogen los diferentes tipos de seguidores movimiento ocular o eyetrackers, existen una serie de programas que crean animaciones y representaciones con la finalidad de resumir gráficamente el comportamiento visual del sujeto.

El examen oculomotor para detectar el engaño (EODE) es una técnica relativamente reciente iniciada gracias a las mejoras alcanzadas en estas tecnologías. Los investigadores de la Universidad de Utah han sido los primeros en desarrollar y evaluar el software y los métodos necesarios para aplicar este nuevo método de análisis.

La aplicación de esta tecnología al campo de la detección del engaño ha sido fruto del trabajo que, durante años, han desarrollado principalmente John Kircher y David Raskin, expertos poligrafistas a los que se les atribuye la invención del polígrafo computarizado. Aunque la propia Universidad de Utah  incluye  como  autores del nuevo método de rastreo ocular para la detección del engaño, a los psicólogos John Kircher, Doug Hacker, Anne Cook, Dan Woltz y David Raskin.

Múltiples investigaciones habían determinado que mentir requiere más esfuerzo cognitivo que decir la verdad, así que estos investigadores comenzaron a buscar señales que delatasen cuándo el cerebro de un sujeto estaba trabajando por encima de lo que sería normal si dijera la verdad. Así llegaron a hipotetizar que una persona que está mintiendo podría tener las pupilas un poco más dilatadas de lo normal y requerir más tiempo para leer y responder a las preguntas. 

La comercialización de tal tecnología  no tardó mucho en llegar, dado que la licencia de fabricación fue concedida en su día a la compañía CAT (Credibility Assessment Technologies), empresa dirigida por Donald Sanborn y Gerald Sanders. En 2009 la compañía cambió su nombre a Converus Inc. El nombre, que procede de las palabras latinas “con” y “verus”, podría traducirse como “con la verdad”. Converus es la primera compañía en crear un producto para detectar el engaño basado en un exámen oculomotor. Dicho producto ha sido bautizado como “EyeDetect”.

Como dato curioso, en marzo de 2014, Midas España probó dicha tecnología para demostrar la honestidad de sus empleados y de su marca. Según información facilitada por Converus, la marca pasó de ser la cuarta en el mercado a ser la primera.

El siguiente video es una muestra de la campaña publicitaria que en su día diseñó Midas por este motivo.


Si quieres saber más sobre el EyeDetect accede a la correspondiente entrada de este blog.

TERMOGRAFÍA DEL ROSTRO


- Un estudio publicado en la revista Nature mostraba que ante situaciones en las que un sujeto realiza un esfuerzo mental (enfrentarse a tareas difíciles, al ser evaluado, al mentir o engañar), se producen cambios térmicos faciales, principalmente alrededor de los ojos. (Pavlidis, Eberhart y Levine, 2002).
- La detección del engaño a través de la termografía del rostro se basa en el mismo principio que el polígrafo, es decir, en que  mentir produce signos fisiológicos de estrés.
- La cámara térmica de alta definición reconoce el calor producido por un flujo repentino de sangre alrededor de los ojos (zona periorbital).

- Ese mayor flujo sanguíneo se debe a un mecanismo primitivo para mejorar la visión cuando nos sentimos atacados.
- Los autores afirman en su artículo que la precisión de esta técnica es similar a la del polígrafo.
- Esta técnica, que emplea imágenes térmicas de alta definición (HDTI: high definition thermal imaging), fue inicialmente desarrollada para tratar de detectar rasgos de rostros encubiertos por cicatrices o disfraces en lugares como los aeropuertos.
VENTAJAS:
-           prueba rápida
-           sin necesidad de personal especializado
-           detección instantánea del engaño
-           el sujeto no es consciente de la prueba
-           utilidad en aeropuertos

INCONVENIENTES:
-           no se tienen en cuenta las diferencias inter e intrapersonales (personas nerviosas, tranquilas, etc);
-           no se tienen en cuenta las situaciones (excitación por salir de vacaciones, miedo a volar, asuntos problemáticos de trabajo, etc).